La plástica, la fascinación por contar una historia, el ejercicio de la opinión desde el periodismo y la crítica de arte; un hombre dando trancos desde una de estas artes a la otra, un hombre bebiendo de cuanto lo rodea para fundirlo en el lienzo, grabarlo en la piedra, el metal o para dejar el rastro de tinta y criterios sobre el papel. De toda su obra, he aquí una parte: las series Los mambises (óleos, tintas y acrílicos), Óleos, gouaches y dibujos, Homenaje a Picasso (litografías); Litografías y grabados; los libros El pintor asesinado (Ediciones UNION), Un guajiro en París (Editorial Letras Cubanas); artículos publicados en la revista Bohemia y los periódicos Hoy y Granma.

¿Cómo desandar esta geografía? Deberíamos agenciarnos de una ruta para evitar la deriva. El diálogo con Krysia López-Nussa nos servirá para trazar el mapa con el que podremos intentar un acercamiento a la obra y vida de Leonel López-Nussa.

Leonel López-Nussa, pintor, crítico de arte y narrador. Propongámonos primero trazar un mapa para permitirnos el acercamiento al hombre. Niñez, adolescencia y el tránsito hacia la formación académica nos servirán para delinear los primeros trazos. ¿Cómo fueron?

López-Nussa nació el 20 de Mayo de 1916 en Marianao, Ciudad de La Habana. De padre puertorriqueño y madre cubana, compartió su infancia entre estos dos países. De joven, junto con un amigo, fundó en la ciudad de Consolación de Sur, Pinar del Río —en donde se encontraba viviendo por circunstancias familiares— un periodiquito de cuarta. Así lo llamaba. Este periódico constituyó su primera incursión en el periodismo. Ya en La Habana ingresa por poco tiempo en la academia San Alejandro. Aquí en la ciudad participa en la fundación de otro periódico y en 1941, por problemas políticos, se ve obligado a salir para México, en donde estudia la pintura Mural y retoma la creación pictórica. En Nueva York comparte el taller de Felipe Orlando y hace su primera exposición personal de temperas y óleos. La segunda la realiza en Paris, en donde reside por espacio de dos años. De Francia retorna a Estados Unidos y luego a México, donde escribe para ganarse la vida.

Después de 17 años de ausencia regresa a Cuba y al triunfar la Revolución decide permanecer en el país con su esposa y sus cuatro hijos. Hace su primera exposición personal en La Habana, en 1961, a la que se sucedieron un buen número de exposiciones personales y colectivas, aquí y en otras ciudades del mundo; en paralelo se dedica a su labor como crítico y narrador.

Con la exposición “López-Nussa”, en Nueva York (1949), comienza el diálogo del pintor con el público, el cual se ha extendido hasta “López-Nussa, grabados de siempre” (2004). ¿Qué características presenta su obra? ¿Podríamos hablar de etapas?

La diversidad podría ser una de sus características principales: variedad de estilos, temas, técnicas; un pintor nunca repetido pero siempre él mismo. A lo largo de su obra podemos encontrar rasgos distintivos, díganse la prioridad del dibujo sobre la pintura, la línea sobre el color, el humor y la ironía, la fantasía y lo erótico. Con una figuración muy personal observamos la siempre presencia de la figura humana, salvo un corto periodo de total abstracción con predominio del ritmo. Diablillos o monstruos aparecen por momentos o devienen figura principal. En su obra nada es estático, sino que presenta una gran vitalidad evocadora de una vida intensa.

Difícil sería precisar etapas. Estas podrían verse más bien en las distintas series que trabajó, en los diversos temas que abordó a lo largo de su carrera, en las diferentes técnicas que utilizó. En sus primeras obras la figuración se logra a base de líneas muy estudiadas y un tanto geométricas, ya en los años sesenta estas rectas se suavizan para terminar en curvilíneas, que de un solo trazo logran una figuración siempre muy personal.

La mujer, el eros, la música son temas tomados una y otra vez a lo largo de las diferentes exposiciones personales. ¿Serán acaso los temas centrales?

Efectivamente, la música, la mujer, la pareja, son temas que aparecen constantemente en su obra y a lo largo de su carrera. Pero esta constante presencia no impide que existieran muchos otros temas que provocaron su interés: la historia, con las series Mambises y Mambises del Siglo XX, en la que utilizó técnicas diversas, y la serie de retratos a figuras históricas básicamente en grandes lienzos al óleo―; a la realidad político-social también dedicó varias series como La Habana de ayer y Breve historia del magisterio en Cuba, en la que, a través de su madre, maestra rural, refleja los avatares de los maestros en el periodo pre-revolucionario. Su interés por temas como el deporte y la cultura se muestran en series como la de los peloteros, en la que, con un lenguaje atípico, muestra retratos de peloteros famosos de los años 70 y los grabados de  las series Poetas y Refranero popular.

“Músicas y músicos”, “Guitarras”, “Los músicos de López-Nussa”, “El Danzón”, “La clave y el pincel”, “La impúdica es la guitarra” son los títulos de varias exposiciones. El tema de la música prevalece sobre el resto y no quedó a un lado. ¿Por qué?

Fue un hombre que amó la música y estuvo rodeado de esta. Su madre, maestra de preescolar, tocaba el piano; su hermana cantaba y se acompañaba a la guitarra; su mujer tocaba ese mismo instrumento y además estudiaba piano en un conservatorio en Nueva York, allí la conoció. Leonel grabó, pintó y dibujó música. Podría decirse que toda esta música colgada en las paredes influyó en sus hijos y luego en los nietos y estos a su vez le siguieron inspirando en este caro tema, lo cual hizo que el espacio, su espacio, no dejara nunca de estar lleno de esta.

Buena parte de la obra de Leonel López-Nussa ha sido expuesta en Francia. ¿De qué manera confluyen América ―Cuba― y Europa ―Francia― en la obra del creador?

Esta confluencia que pudiera aparecer en la obra no es evidente. A Francia, y por extensión Europa, lo unía, además de su esposa y el nacimiento de dos de sus hijos, su inmensa curiosidad por el mundo circundante y por encima de todo el arte. Todo el arte le interesaba, los museos, los grandes maestros, los pintores, y esto, más que en su pintura, se reflejó en su trabajo como crítico y sobre todo en los escritos que, con gran sentido didáctico, realizó para la revista Bohemia, que luego fueron compilados en un libro titulado Un guajiro en París, sobre pintores y museos europeos.

Este mapa que intentamos trazar estaría incompleto si no nos adentramos en su trabajo como crítico de arte. De la misma, ¿qué puede comentar?

La conjunción del gusto por escribir y su inmenso amor por el arte lo llevaron a la crítica. Un día alguien le dijo: “Te lees cuatro libros y ya”. Más tarde él reflexionó: “Me he leído cuatro mil y todavía”.

Ejerció el periodismo en importantes revistas y periódicos además de trabajar como crítico de arte, cine y teatro, para lo cual utilizó diferentes pseudónimos en dependencia de la naturaleza del artículo. Ya en Bohemia, y por espacio de casi 15 años, se dedicó a la crítica de artes plásticas, lo que le valió el premio Guy Pérez Cisneros, otorgado por el Consejo nacional de las Artes Plásticas, en el año 2000, por la obra de toda la vida.

¿Y sobre López-Nussa narrador?

Desde muy joven hubo en él esta dualidad entre el pintor y el escritor, ambas fueron sus pasiones. Escribió varias novelas, las dos primeras en México, en los años 50; estas se consideran las primeras del género policiaco escritas por un cubano. Después del triunfo de la Revolución la Universidad de Las Villas publicó la novela Tabaco, que recoge parte de su vida en la pinareña villa de Consolación, luego aparece Recuerdos del 36, compilación de relatos más o menos costumbristas. En 1965 la editora Revolución saca a la luz El Dibujo ―poética de la línea― que, escrito según los cánones del ensayo ligero y con mucho ingenio creativo y humor, expresa sus ideas sobre la soberanía e importancia del dibujo, para ello se apoya además en la opinión de otros artistas. En el 2003 apareció El pintor asesinado, editado por ediciones UNION. En proceso de edición se encuentra Picasso mio, libro sobre la personalidad y el arte de Pablo Picasso, dedicado a jóvenes y adolescentes.

“López-Nussa, grabados de siempre”, última exposición de la obra de Leonel, ¿resultó una ruta a través de la cual se podría recorrer más que a la obra la vida del hombre?

En esta exposición se presentó parte de la extensa obra que realizó durante más de 20 años (1971-1992) de labor diaria en el taller. Varias de las temáticas que abordó y algunas de las técnicas o mezcla de ellas que experimentó como infatigable grabador que utilizó la piedra, el metal, etc. Pero su obra no se detiene ahí, esta exposición sólo muestra la faceta del grabador, de quien mucho pintó y sobre todo del infatigable dibujante que fue.

Grabados de siempre es sólo parte de la amplia, abarcadora y vital obra que dejó y una pequeña muestra de un hombre que escribió, pintó, dibujó, grabó, criticó y vivió a su antojo.